Koh Phangan y la Full Moon Party

25.10.2019

Tras una noche difícil de olvidar, nos despedimos de Chiang Mai, cogimos un avión y un ferry hasta llegar a nuestra siguiente parada, Koh Phangan, nos salió bastante caro ya se acercaba la full moon party, así que si tenéis pensado asistir a esta cita, recordar anticiparos a la subida de precio y reservar trasporte y alojamiento con antelación.

Nosotros llegamos tres días antes y sin reserva, ya estaba todo lleno, pero conseguimos unas cabañas muy apañadas a apenas 500 metros de Haad Rin, cabañas de una familia muy hospitalaria y que entre otros servicios ofrecían comida casera, lavandería, etc. A la hora de elegir alojamiento podéis utilizar como referencia de ubicación el local "Cactus" muy conocido, y punto de encuentro en la fiesta de la luna llena, si vuestra intención no es asistir al evento, entonces hacer lo contrario, alojaros lejos y evitareis el jaleo de esa noche y los días previos.

Kho Phangan contrasta mucho con nuestro anterior destino, mucho más turístico, esta isla es la Ibiza Tailandesa, al menos durante los días previos a esta cita mensual con la luna llena. Seguramente si a lo largo del viaje coincidisteis con algún otro viajero, coincidiréis también aquí, ya que son muchos los turistas que planifican su visita a Tailandia con la idea de asistir al evento.

Aprovechar los días previos a la fiesta para visitar la isla, es una isla paradisiaca, podéis alquilar una scooter, como hicimos nosotros, las carreteras son "peliagudas", si no soléis llevar moto mejor no os la juguéis, pero con un poco de sentido común y algo de experiencia, recorreréis cada rincón, a nosotros nos compenso, eso si, llegada la noche dejarla aparcada porque es una locura ir esquivando guiris borrachos.


Llego el gran día, nosotros preparados y ansiosos, miles de personas se dan cita desde 1987 en cada luna llena en la playa de Haad Rin, es una fiesta increíble, tal vez la mejor a la que haya asistido hasta la fecha, al menos la mas colosal.

La playa empieza a teñirse de vivos colores fluorescentes, seña de que define el evento, y empieza a coger fuerza, llegando al punto de tener un centro de pista de kilometros de playa, una locura. Recorrer la playa de punta a punta y disfrutaréis de todos los ambientes. Echar un ojo en youtube, os haréis una buena idea de los que os vais a encontrar.

Nosotros llevamos una bandera, si de España, tranquilo, sólo te tacharan de facha si de vuelta a casa apareces con ella enrollada al cuello, en el extranjero es simplemente eso, una bandera más, y resultó una gran idea. Acordamos como punto de encuentro el iconico pub Cactus, pero esa idea la tuvieron miles de personas más, y es una noche en la que es muy fácil desengancharte del grupo, así que uno de nosotros saco la bandera y la fijo sobre una tarima improvisada, lo que la convirtió en el punto de encuentro no sólo de nosotros cinco, sino de todos los españoles que habían asistido a la fiesta, lo dicho un acierto, no dejamos de brindar con gente de Madrid, Alicante, País Vasco, Galicia, Cataluña, entre otros.

Para disfrutar de la Full Moon Party, según nuestra experiencia, sólo hace falta una cosa, sentido común y respeto.

Ojo con pasarse con la bebida, intentar consumir bebida embotellada, cerveza autóctona por ejemplo, ya que los famosos cubos de alcohol se reutilizan constantemente, imaginaros el combinado tras 20? 30? usos, es decir se beben un grupo de colegas el litro de ron con cola, a base de compartir pajitas fosforitas, lo dejan caer al suelo, y ese mismo vaso lo rellenan y lo vuelve a vender tras un fugaz aclarado en el mejor de los casos, gastroenteritis incoming...

Llevar calzado cerrado, la arena se llena pronto de cristales, poneros en situación, 20 mil personas de fiesta en una playa con botellines de cristal que acaban semienterrados en la arena, y prácticamente todo el mundo en bañador/bikini y descalzos.

Elegir otro momento para el chapuzón, adivináis donde orina la orda de güiris?, y sobretodo cuidado con las elices de los taxiboats... el ferry que nos llevo a la isla iba plagado de material médico, vendas y muletas, cientos de muletas, pronto entendimos el porqué. Ser cautos y sobre todo conscientes, y no será el final de vuestro viaje. Conocimos muchos casos de paisanos que tuvieron que volver a casa por cortes en los pies, un francés super majo empezó a hacer piruetas, el tío era un artista la verdad, pero se emociono y acabó cortandose un gemelo con una hélice, ahí acabo su viaje.

Tema drogas, CERO, no os la juguéis, ni en la full moon party, ni en ningún sitio, en el extranjero se te puede complicar muchísimo la vida por una tontería. Y por que digo esto, pues porque os ofrecerán, seguramente en repetidas ocasiones. Se te acerca un tailandes desgarbado mostrandote la palma de la mano, donde escondido entre los dedos lleva droga, y según nos advirtieron españoles que vivían en la isla, detras suele andar un policía de paisano el cual te arrestará y te pedirán dinero, entre 2000 euros por no dejarte en el calabozo. A ver, es lo que nos contaron, gente que la verdad parecía que la única intención que tenían era evitarnos problemas, pero nosotros, no consumidores de este tipo de sustancias, no lo vivimos y no podemos confirmar que sea así, las veces que nos ofrecieron respondimos con un gesto de negativa y miramos a otro lado. No tuvimos ningún problema.

Se hizo de día, y la playa seguía llena, los guiris, adolescentes borrachos, sembraban la arena, tuvimos que apartar a varios para que no se los tragara la marea, se rumoreó que había muerto una chica, nosotros la vimos pero no supimos que pasaba, de guinda vimos como un taxista les mostraba su revolver a unos turistas que osaron regatearle en el precio por llevarles al hotel. Bautizamos esa noche como el día D.

Pese a todo esto, que os comento con la única intención de que seáis cosciente y precavidos, fue hasta la fecha la fiesta más... colosal a la que he asistido. Reconozco que no soy festero, pero no la olvidaré nunca, conocimos a incontables personas, bailamos, participamos en varios espectáculos con fuego, a lo dracarys, pero escupiendo gasolina, apuestas, pulsos... bueno, vivirlo vosotros mismos porque aquello es un espectáculo.


Sin tiempo que perder dejamos la resaca para cuando volviesemos a casa y al día siguiente tras una cabezadita decidimos seguir investigando la isla, hoy tocaba la Bottle Beach, una playa paradisiaca, que debe su nombre al hecho de que para llegar a ella tienes que hacerlo en bote, por mar. Pero ya nos vaís conociendo, nosotros buscamos un plan B, atravesar la jungla. No nos informamos demasiado y acabamos perdiendonos los cinco de los cinco, lo que calculamos un paseo de 20 minutos, acabó siendo una odisea de más de 4 horas, digno de la típica película en la que estudiantes de fin de curso acaban deborados y no se vuelve a saber de ellos. Lo mejor la familías de monos que nos cruzamos y que no nos quitaban ojo, imagino que preguntandose que diablos estabamos haciendo allí. Después de una pasarela rocosa y varios chapuzones, llegamos a la deseada playa, alegrías y abrazos por haber salvado el cuello y por el reencuentro y a disfrutar de la espectacular playa. Ingenuos, la aventura sólo había hecho que empezar.

En Bottle Beach podréis disfrutar de diversas actividades acuaticas, rollo kayac, snorkel, sup, o simplemente tumbarse en una hamaca a disfrutar de las vistas, hay un par de locales que ofrecen comida y bebida, y creo recordar que varios alojamientos. En un momento dado hubo un altercado entre turistas y taxitas (taxiboats), se nos ocurrió intentar mediar y acabamos rodeados de tailandeses con palos y machetes, así tal cual, allí no llega la policía así que tuvimos que "negociar" nuestra salida de la playa.

Joder parece un puto infierno esta isla, pero no es así, el problema en Tailandia es que las ordas de guiris (como pasa en España) destrozan todo a su paso, no respetan nada, y de vez en cuando pagan las consecuencias, ojo que los tailandeses tienen una paciencia inmensa, pero de vez en cuando a alguno se le hinchan las pelotas y si te pilla cerca puedes pagar el pato. En Bangkok no paso algo similar, un vigilante tailandés le dio la del pulpo a un guiri, osados, nos metimos a mediar, y casi acabamos recibiendo nosotros, para 20 minutos después ver al guiri de la mano de un ladyboy subiendo al hotel, y bajar a los pocos minutos con una sonrisa de oreja a oreja... es decir tener claro una cosa, disfrutar, respetar y alejaros de los altercados, no controlais vuestro entorno de la misma forma que lo hacéis en casa y se os puede volver en contra. Una vez esto claro a seguir con la visita, esta vez rumbo a Koh Tao.